Le sucede algo al catalejo con que estábamos observando la ciudad y la campiña. No se divisa nada; indudablemente se ha empañado el cristal. Limpiémosle. Ya está claro; tornemos a mirar. Los bosques que rodeaban la ciudad han desaparecido. Allá, por aquellas lomas redondas que se recortan en el cielo azul, en los confines del horizonte, ha aparecido una manchita negra; se remueve, avanza, levanta una nubecilla de polvo. Un coche enorme, pesado, ruidoso, es; todos los días, a esta hora, surge en aquellas colinas, desciende por las suaves laderas, cruza la vega y entra en la ciudad. Donde había un tupido boscaje, aquí en la llana vega, hay ahora trigales de regadío, huertos, herreñales, cuadros y emparrados de hortalizas; en las caceras, azarbes y landronas que cruzan la llanada, brilla el agua que se reparte por toda la vega desde las represas del río. El río sigue su curso manso como antaño. Ha desaparecido el obraje de paños que había en sus orillas; quedan las aceñas que van moliendo las maquilas como en los días pasados. En la cuesta que asciende hasta la ciudad, no restan más que una o dos tenerías; la mayor parte del año están cerradas. No encontramos ni rastro de aquella casilla medio derrumbada en que vivía una vieja que todas las mañanas salía a por vino con un jarrico y que iba de casa en casa llevando chucherías para vender.
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domingo, 8 de diciembre de 2024
sábado, 15 de septiembre de 2018
RESUMEN TEXTO B Evau junio 18
Los incendios del nordeste de España y de Portugal en el verano de 2017 no solo provocaron muertos y pérdidas ecológicas y económicas. Destruyeron también una cultura, un paisaje ancestral, una manera de ser vinculada a la tierra. Los gobiernos español y portugués deben aunar sus esfuerzos en políticas educativas y medioambientales para conservar un tesoro histórico común.
RESUMEN TEXTO A Evau junio 18
La manera de hablar de las mujeres se ha considerado desde hace siglos de forma negativa. Esta visión es, como la cultura en general, masculina y en cierto modo ha marcado cómo ha de ser y expresarse una mujer. Los estereotipos impiden una auténtica percepción de la realidad pues son parciales y llevan a considerar de diferente modo un mismo comportamiento dependiendo de si es masculino o femenino.
viernes, 27 de octubre de 2017
Texto de Gabriel Miró
“Tierra de labranza. Olivos y almendros
subiendo por las laderas; arboledas recónditas junto a los casales; el árbol de
olor del Paraíso; un ciprés y la vid en el portal; piteras, girasoles, geranios
cerrando la redondez de la noria; escalones de viña; felpas de pinares; la
escarpa cerril; las frentes desnudas de los montes, rojas y moradas, esculpidas
en el cielo; y en el confín, el peñascal de Calpe, todo de grana, con pliegues
gruesos, saliendo encantadoramente del mar; una mar lisa, parada, ciega,
mirando al sol redondo que forja de cobre lo más íntimo y pastoso de un
sembrado, un tronco viejo, una arista de roca, un pañal tendido, y, encima de
todo, el aliento de la anchura, el vaho de sal y de miel del verano levantino
cuando cae la tarde. Y entonces Sigüenza percibe el grito interior sobrecogido:
“¡Campo mío!” Ya se ve, sin verse, en el agua de los riegos que corría, que la
cal de los cortinales, en el temblor de los chopos, en el azul, en todo lo que
le rodeaba. Como en esa tarde vino en aquel tiempo. El olor de los viejos
campos de la Marina, como el olor de su casa familiar en la felicidad de los
veranos de su primera juventud. Pero no pareciendo que “fuese ayer”, o
pareciéndolo precisamente porque entonces sentimos todo lo contrario. Y porque
nos oprime la verdad del tiempo devanado tuvo más fuerza alucinante la emoción
de esta hora que se había quedado inmóvil para Sigüenza desde entonces. Y hasta
hizo un ademán suave de tocarla, de empujarla, queriendo que volviese a caminar
a su lado. Una lente lírica le acercaba a sí mismo. En ese algarrobo
desgarrado, en aquella quebrada, en un contorno de una colina, en una
tonalidad, en un rasgo preciso, debió de dejarse más hincada su mirada, y
ahora, entre todo, se le presentaba, no el recuerdo óptico y casuístico, sino
la misma mirada, la sensación de su vida, que se había envejecido allí, y ahora
le salía para verle pasar, a veinte años de distancia....”
• Casal. Casería, casa de campo
(con edificios dependientes y fincas rústicas unidas o cercanas a ella).
Pitera: Pita (planta)
• Felpa. Tejido de seda, algodón,
etc., que tiene pelo por la haz. (Felpar. Cubrir con vello u otra cosa a manera
de felpa).
• Escarpa. Declive áspero de
cualquier terreno.
• Cerril. Aplicase al terreno
áspero y escabroso.
• Cortinal. Pedazo de tierra
cercado, inmediato a pueblo o casa de campo, que ordinariamente se siembra
todos los años.
LA REGENTA
Vetusta la noble estaba escandalizada,
horrorizada. Unos a otros, con cara de hipócrita compunción, se ocultaban los
buenos vetustenses el íntimo placer que les causaba aquel gran escándalo que
era como una novela, algo que interrumpía la monotonía eterna de la ciudad
triste. Pero ostensiblemente pocos se alegraban de lo ocurrido. ¡Era un
escándalo! ¡Un adulterio descubierto! ¡Un duelo! ¡Un marido, un ex-regente de
Audiencia muerto de un pistoletazo en la vejiga! En Vetusta, ni aun en los días
de revolución había habido tiros. No había costado a nadie un cartucho la
conquista de los derechos inalienables del hombre. Aquel tiro de Mesía, del que
tenía la culpa la Regenta, rompía la tradición pacífica del crimen silencioso,
morigerado y precavido. «Ya se sabía que muchas damas principales de la
Encimada y de la Colonia engañaban o habían engañado o estaban a punto de
engañar a su respectivo esposo, ¡pero no a tiros!». La envidia que hasta allí
se había disfrazado de admiración, salió a la calle con toda la amarillez de
sus carnes. Y resultó que envidiaban en secreto la hermosura y la fama de
virtuosa de la Regenta no sólo Visitación Olías de Cuervo y Obdulia Fandiño y
la baronesa de la Deuda Flotante, sino también la Gobernadora, y la de Páez y
la señora de Carraspique y la de Rianzares o sea el Gran Constantino, y las
criadas de la Marquesa y toda la aristocracia, y toda la clase media y hasta
las mujeres del pueblo... y ¡quién lo dijera! la Marquesa misma, aquella doña
Rufina tan liberal que con tanta magnanimidad se absolvía a sí misma de las
ligerezas de la juventud... ¡y otras!
Hablaban mal de Ana Ozores todas las mujeres de Vetusta, y hasta la envidiaban y despellejaban muchos hombres con alma como la de aquellas mujeres. Glocester en el cabildo, don Custodio a su lado, hablaban de escándalo, de hipocresía, de perversión, de extravíos babilónicos; y en el Casino, Ronzal. Foja, los Orgaz echaban lodo con las dos manos sobre la honra difunta de aquella pobre viuda encerrada entre cuatro paredes.
Obdulia Fandiño, pocas horas después de saberse en el pueblo la catástrofe, había salido a la calle con su sombrero más grande y su vestido más apretado a las piernas y sus faldas más crujientes, a tomar el aire de la maledicencia, a olfatear el escándalo, a saborear el dejo del crimen que pasaba de boca en boca como una golosina que lamían todos, disimulando el placer de aquella dulzura pegajosa.
«¿Ven ustedes? decían las miradas triunfantes de la Fandiño. Todas somos iguales».
Y sus labios decían:
-¡Pobre Ana! ¡Perdida sin remedio! ¿Con qué cara se ha de presentar en público? ¡Como era tan romántica! Hasta una cosa... como esa, tuvo que salirle a ella así... a cañonazos, para que se enterase todo el mundo.
Hablaban mal de Ana Ozores todas las mujeres de Vetusta, y hasta la envidiaban y despellejaban muchos hombres con alma como la de aquellas mujeres. Glocester en el cabildo, don Custodio a su lado, hablaban de escándalo, de hipocresía, de perversión, de extravíos babilónicos; y en el Casino, Ronzal. Foja, los Orgaz echaban lodo con las dos manos sobre la honra difunta de aquella pobre viuda encerrada entre cuatro paredes.
Obdulia Fandiño, pocas horas después de saberse en el pueblo la catástrofe, había salido a la calle con su sombrero más grande y su vestido más apretado a las piernas y sus faldas más crujientes, a tomar el aire de la maledicencia, a olfatear el escándalo, a saborear el dejo del crimen que pasaba de boca en boca como una golosina que lamían todos, disimulando el placer de aquella dulzura pegajosa.
«¿Ven ustedes? decían las miradas triunfantes de la Fandiño. Todas somos iguales».
Y sus labios decían:
-¡Pobre Ana! ¡Perdida sin remedio! ¿Con qué cara se ha de presentar en público? ¡Como era tan romántica! Hasta una cosa... como esa, tuvo que salirle a ella así... a cañonazos, para que se enterase todo el mundo.
martes, 10 de octubre de 2017
TEXTO NARRATIVO
PAU Madrid junio 2013 Texto B
Comencé a
vincularme con la lectura en casa de una maestra, doña María. Vivíamos en Cruz
del Eje, al noroeste de la provincia de Córdoba. En esa época recién se
ingresaba a la escuela primaria con seis años de edad. No había jardín de
infantes. Doña María enseñaba en su galería cubierta por un techo de cinc.
Éramos varios estudiantes de diversas edades, y la mayoría recibía lecciones
para superar sus dificultades en la escuela. Las primeras hojas de mi cuaderno
mostraban una avergonzada torpeza. Las volvía a mirar para cerciorarme de mis
progresos. Hasta que esa mujer de cabellos blancos me enseñó que cada sonido
podía ser dibujado y luego identificado mediante un dibujo específico. Por eso
a la "m" le decía "mmm", no "eme". Tanto me
impresionó el descubrimiento que lo mostré a mis padres. Ellos sonrieron y
pusieron delante de mí libros y periódicos que apoyaban esa revelación.
Pero después
me negaba a leer. Una impaciencia exagerada me hacía abandonar el esfuerzo. Mi
madre era una persona a quien no la asustaba ningún esfuerzo, y menos si debía
aplicarse para la conquista de la cultura. Una tarde dijo que me llevaría a la
biblioteca pública. ¿La qué? No entendí y fui arrastrado de la mano, por no
decir de las orejas.
Éramos muy
pobres, pero cuando ingresé a la biblioteca junto a mi madre, me pareció haber
cambiado de mundo. Paredes tapizadas con enjoyados lomos de libros sobre los
cuales se cerraban grandes ventanas de cristal. Pisos de mosaicos brillantes.
Mesas de dos aguas para los diarios. Una enorme mesa horizontal cargada de
revistas. Y el escritorio de la señorita Britos. Mamá me presentó, ella sonrió
con ternura y me invitó a tomar asiento, mientras me entregaba revistas con
ilustraciones infantiles. Su técnica fue simple. Me entusiasmó con las
historietas y luego con breves aventuras, cada vez menos cortas, hasta que
recalé en autores que no podía abandonar.
Entre los 6 y
14 años devoré casi todas las maravillas de ese santuario. Le debo más de lo
que me atrevo a confesar.
viernes, 6 de octubre de 2017
CÓMO REDACTAR UNA ARGUMENTACIÓN
TEXTOS
ARGUMENTATIVOS
Argumentar consiste en dar razones (argumentos)
para defender una idea (tesis) que consideramos verdadera.
Para escribir un texto argumentativo tenemos
que realizar dos operaciones previas:
Encontrar
una idea. Se trata de buscar o idear una tesis, la
cual vamos a apoyar con sólidos argumentos. Es probable que de entrada no se
nos ocurra nada. Podemos pensar en alguna experiencia personal relacionada con
el tema. La formularemos de forma clara, en forma de oración completa, evitando
vaguedades (“yo creo”, “pienso”, “en mi opinión”, etc.), evitando metáforas y
recursos figurativos, evitando las preguntas directas. En una tesis bien
formulada, hay una o algunas palabras clave en las que se centra el contenido
de la tesis.
Ejemplos de tesis:
En la
sociedad actual, la mujer está todavía discriminada.
La
contaminación constituye una amenaza para la salud de las personas.
La
novela policíaca posee un carácter intelectual.
Preparar
su desarrollo según cierto orden o plan. El escritor
debe situar los materiales en un orden determinado.
Si decide mostrar primero los argumentos para
concluir con la tesis, se tratará de una estructura inductiva.
Por el contrario, si la tesis se coloca al
principio y después siguen los argumentos, hablaríamos de una estructura deductiva.
El plan debe tener la forma de un esquema, es
decir, una lista estructurada que enuncie brevemente las cuestiones que
deseamos tratar.
No hay recetas mágicas: construir un esquema
requiere pensar.
Tomemos una cuartilla y escribamos arriba la
tesis. En ella subrayaremos las palabras clave.
A continuación escribiremos dos o tres ideas
principales, dejando entre ellas espacio suficiente para apuntar ideas
secundarias y ejemplos. El siguiente podría ser un ejemplo de lo que decimos:
Tesis
I.
Idea principal 1
a. Idea secundaria
i. Ejemplo
ii. Ejemplo
b. Idea secundaria
i. Ejemplo
II.
Idea principal 2
a. Idea secundaria
i. Ejemplo
III.
Idea principal 3
a. Idea secundaria
i. Ejemplo
ii. Ejemplo
Comentario
final, basado en ideas y ejemplos, que confirma la tesis.
El
párrafo inicial
Las posibilidades para este párrafo son
numerosas.
Puede plantear simple y llanamente la idea que
nos proponemos desarrollar. El trabajo se verá facilitado si comenzamos con una
oración sencilla que exponga o insinúe la idea principal.
Otra posibilidad consiste en comenzar con la
cita de una o varias opiniones ajenas, ante las que vamos a tomar posición,
apoyándolas o refutándolas.
En ocasiones, el primer párrafo contiene una o
varias preguntas (cuya respuesta será la tesis).
Se puede conseguir que el párrafo inicial gane
interés mediante una anécdota, una pequeña historia, un chiste, siempre
relacionados con la idea principal del texto.
El
párrafo final
Es importante redactar este párrafo con
cuidado. En ocasiones, el párrafo final recapitula, reafirma la tesis,
establece un propósito, apunta una solución, manifiesta un deseo o un
sentimiento, etc.
Si nuestro texto está bien desarrollado, el
párrafo final surge de forma natural. El lector se da cuenta de que el texto
está terminando por la secuencia de ideas que ha seguido. Por eso, no debería
ser necesario recurrir a llamadas tópicas como En conclusión…, De todo esto
podemos concluir…, Podemos resumir
que…, Por todo lo anterior….
Tipos
de argumentos
Los argumentos son las razones con que
deseamos convencer a los demás de lo que afirmamos en la tesis.
Hay muchos tipos de argumentos. Vamos a ver
algunos de ellos, y debemos entender que en nuestras argumentaciones
utilizaremos solo aquellos que mejor sirvan a nuestra idea. Usar demasiados podría
hacer que nuestra argumentación fuera pesada, redundante.
Argumentos
objetivos. Presentan hechos ciertos y comprobables.
Datos y cifras: Las mujeres cobran un veinte por ciento menos que los hombres en
puestos similares.
Ejemplos: En
las compañías aéreas, el puesto de piloto está reservado para hombres mientras
que las mujeres sirven comida y café a los viajeros.
Experiencia personal: Mi hermana, por ejemplo, cobra al mes doscientos euros menos por lo
mismo que hace su compañero.
Argumentos
racionales. Se basan en la relación entre dos o más
ideas, de forma que aceptada una de ellas como verdadera (1), se ha de aceptar
la verdad de las otras (2).
En
España, la gran mayoría de los altos cargos políticos y empresariales están
ocupados por hombres (1), luego es evidente que la mujer se encuentra de hecho
socialmente discriminada (2).
Argumentos
analógicos (de comparación). Establecen una semejanza
entre dos realidades: la idea que intentamos probar (1) y otra no relacionada
con el tema pero bien conocida por los interlocutores (2).
La
situación laboral de muchas mujeres en nuestro país (1) es similar a la de los
inmigrantes (2): han de aceptar trabajos de inferior categoría y cobrar por
ellos sueldos más bajos.
Argumentos
de autoridad. Consiste en citar en apoyo de nuestra
tesis las palabras de otra persona que pasa por ser un entendido en la materia.
No lo
digo yo, lo dijo Einstein: “Nunca consideres el estudio como una obligación,
sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del
saber”.
De forma esquemática, las estructuras
fundamentales que daremos a nuestros textos argumentativos son las siguientes:
Argumentación DEDUCTIVA
|
PÁRRAFO INICIAL. Presentación de la tesis.
|
|
DESARROLLO
Argumentos
Ejemplos
Argumentos
Ejemplos
|
|
PÁRRAFO FINAL. Conclusión. Recapitulación de
la tesis.
|
Argumentación INDUCTIVA
|
PÁRRAFO INICIAL. Planteamiento de una
situación o problema.
|
|
DESARROLLO
Argumentos
Ejemplos
Ejemplos
|
|
PÁRRAFO FINAL. Conclusión. Presentación de
la tesis.
|
martes, 26 de septiembre de 2017
COMENTARIO DE TEXTO II
COMENTARIO DE TEXTO
A.- ¿Qué es?
Es un texto
expositivo creado por ti a través
del cual transmites qué dice el texto, cómo lo dice y para qué lo dice.
B.- ¿Cómo lo realizo?
Debes hacer
tres lecturas:
1.-
Lectura comprensiva, para saber de qué trata o tener una idea general.
2.-
Lectura reflexiva, para encontrar la
estructura y el tema.
3.-
Lectura analítica, para desentrañar cómo lo ha dicho.
Esto es la
teoría, normalmente pasamos de la primera a la tercera, y en esta buscamos
todo: la estructura, el tema y cómo lo dice.
B.1.- Lectura
comprensiva
Al leer, si
podemos, subrayamos ideas clave y rodeamos palabras cuyo significado no
entendemos.
B.2.- Lectura
reflexiva
a) Vamos
pensando y señalando cuáles son las ideas principales y las secundarias.
b) Realizamos
un esquema a un lado.
c) Pensamos
en la posible estructura:
Deductiva (de
una idea general a los hechos – suele darse en la argumentación)
Inductiva
(de los hechos a las ideas - argumentación)
Circular
(idea principal al principio y al final - argumentación)
Cronológica
(orden lineal de los hechos – narración; descripción; exposición)
Lineal
(introducción, desarrollo y conclusión- exposición)
Paralela
(ideas sucesivas igual de importantes- exposición, descripción)
d) Del
esquema obtenemos el resumen. (Vid. apuntes sobre cómo realizar un resumen)
e) Del
resumen llegamos al tema.
-
Debe ser breve.
-
Que refleje el significado general del texto.
-
Si puedes, redáctalo sin verbo.
-
Comienza con un sustantivo abstracto (El/La…)
-
No puede valer para cualquier texto, solo para este.
B.3.- Lectura
analítica.
1.-
Señalamos los sustantivos (los subrayamos)
2.-
Marcamos los adjetivos (los rodeamos)
3.-
Encuadramos los verbos y nos fijamos en su modo, tiempo, número y persona;
forma impersonal
4.- Hacemos
señales en los nexos.
5.- Con
algún color destacamos lo que nos llame la atención del léxico: cultismos,
arcaísmos, neologismos, apócopes, coloquialismos, vulgarismos, tecnicismos,
datos, siglas…
6.-
Distinguimos marcas de subjetividad (1ª p, oraciones exclamativas o
interrogativas, léxico connotativo)
C) Redacción del comentario. (Siempre con
ejemplos y sin que se convierta en una “lista de la compra”; hay que explicar
lo que implica la aparición de estos elementos)
1.- Introducción.
Si sabemos algo de la obra, hacemos
referencia a ella, a su autor, a su época. Tiene que ser muy breve.
2.- Plano pragmático.
-Intención comunicativa
(persuasiva, didáctica, estética, preceptiva, crítica, informativa,
descriptiva)
Persuasiva-persuadir (convencer con
razones)
Didáctica (enseñar)
Estética (embellecer)
Preceptiva (obligatorio, preceptos,
normas de utilización, órdenes, leyes)
Crítica (opinión contraria señalando
los defectos o errores)
Informativa
Descriptiva
o
-Funciones lingüísticas:
(qué quiere conseguir el emisor)
Informar a) sobre la
realidad- referencial
b) sobre el código- metalingüística
Expresar
sus sentimientos expresiva
(
Mandar
o convencer al receptor conativa
Crear
belleza en el mensaje poética
Abrir
o verificar el canal fática
-Propiedades
textuales: (esto se puede poner al final, en la valoración)
Adecuación
Coherencia
Cohesión
(repeticiones, deixis y conectores textuales)
-
Enfoque del emisor:
Distinguimos
entre objetivo y subjetivo.
Objetivo:
3ª pª; oraciones enunciativas; léxico
denotativo; adj. especificativos.
Subjetivo:
1ª pª; oraciones exclamativas, interrogativas y dubitativas; léxico connotativo
y adj. explicativos.
3.- Plano fónico:
-entonación
(oraciones exclamativas, enunciativas, interrogativas)
-poesía
(métrica y rima)
-vulgarismos
-dialectalismos
4.- Plano léxico-semántico:
- Registro:
formal/informal
- Nivel: culto,
estándar, coloquial o vulgar
- Relaciones
semánticas: campos semánticos, sinonimia, antonimia, polisemia…
-
Tecnicismos, eufemismos, arcaísmos, neologismos, siglas…
5.- Plano morfológico:
-Tipo de sustantivos (concretos/
abstractos; patronímicos; topónimos…)
-Tipo
de adjetivos (especificativos, explicativos, epítetos, grado, origen latino…)
-Tipo
de verbos (presente, pasado, futuro/ perífrasis/ indicativo o subjuntivo…)
(perífrasis,
impersonalidad, pasiva refleja…)
(estado/
acción/ pensamiento/ lengua- descripción, narración, exposición, argumentación.)
6.- Plano sintáctico:
-Oraciones simples o
compuestas.
-Predominio
de la coordinación, subordinación o yuxtaposición.
Subordinación:
sustantivas (argumentación)
Adjetivas:
descripción (exposición)
Adverbiales:
impropias (argumentación)
propias (narración,
descripción…).
7.- Rasgos estilísticos:
-figuras
estilísticas fónicos (aliteración, onomatopeya…)
-figuras estilísticas vinculadas
al pensamiento (metáforas, metonimias, hipérboles, antítesis, gradación, ironías...)
-figuras
estilísticas de carácter morfológico (polípote, anadiplosis, anáfora, epifora…)
-figuras estilísticas vinculadas
a la sintaxis (hipérbaton, paralelismos, quiasmos, correlación…)
8.- Valoración:
-Breve
conclusión sobre lo analizado. Puede incluirse aquí el análisis de la
adecuación, coherencia y cohesión.
D) Clasificamos el
texto:
-Tipo de
texto según el ámbito en el que se genera:
-Científico-técnico
-Humanístico
-Jurídico-administrativo
-Periodístico
-Publicitario
-Literario
-Modalidad textual: (según sus
rasgos y su finalidad)
Muchas
veces aparecen combinadas o mezcladas y vinculadas a las funciones
lingüísticas.
Narración
Descripción
Diálogo
Argumentación
Exposición
miércoles, 20 de septiembre de 2017
ADECUACIÓN, COHESIÓN Y COHERENCIA
1.- Definición
Entendemos que un
texto es adecuado si está bien
construido desde el punto de vista de la comunicación,
es decir, si se ha tenido en cuenta el tipo de receptor, el canal, la finalidad
comunicativa, el código, etc.
Se
denomina coherencia a la cualidad que muestran los textos cuando presentan
un tema principal y los enunciados establecen relaciones entre sí de forma que no se
distancian de él. Además las ideas que aparecen no se contradicen unas
con otras, ni van en contra de nuestro conocimiento del mundo.
*El
tercer sol acababa de ponerse cuando llegué a casa
Este
enunciado resulta incoherente porque no adecua la información que transmite a
nuestra realidad. Podría serlo dentro de una novela de ciencia-ficción que crea
su propia realidad.
Llamamos
cohesión al conjunto de relaciones
que se establecen dentro de las distintas partes de un texto. Estas relaciones
se construyen a través de conjunciones,
adverbios, pronombres, sinónimos…
Serían las tuercas y los tornillos que van dando forma al texto y evitan que este se desmorone. Si el hablante no
los utiliza, produce textos deshilvanados, formados por secuencias que no
tienen relación unas con otras.
2.-
Procedimientos de coherencia de un texto escrito
-
Existe un tema principal o único, sin cambios, que se va desarrollando a lo
largo del texto.
-
La información aparece seleccionada,
no se extiende de forma ilimitada. Tanto el exceso de información como la
excesiva brevedad entorpecen la comprensión y producen textos incoherentes.
Tampoco es habitual que aparezcan amplias digresiones, si las hay, se señalan.
-
Todos los textos, para serlo,
deben presentar una estructura
determinada. Por ejemplo, si es una narración tendremos planteamiento, nudo y desenlace,
si es una descripción, se realizará siguiendo un orden determinado: de arriba
abajo; de derecha a izquierda; de dentro a afuera; de lo general a lo
particular; si es un texto expositivo o informativo los párrafos hacen
progresar la información, si es argumentativo la estructura será deductiva o
inductiva, etc.
-
Si es una obra de ciencia-ficción
o poética, el contexto literario que crea el autor proporciona coherencia a una
realidad distinta de la conocida.
El
rayo es un sacacorchos encolerizado. (Ramón Gómez de la Serna )
-
Lo que se dice no contradice lo ya expuesto o lo que se
va a manifestar.
*Me
casé una tarde a las doce de la mañana.
3.-
Procedimientos de cohesión
Son
mecanismos lingüísticos que contribuyen a que el texto esté correctamente
construido y cumpla su función comunicativa.
3.1.
Procedimientos léxicos
Por
medio de palabras plenas de significación, se establecen relaciones con otras
palabras o con sus significados.
a)
Repetición de términos, o de palabras de la misma
familia léxica: “...parece como si se me hubiese abierto alguna puerta
en la cabeza. Ya lo ve usted, una puerta por donde se me han colado
ideas”.
b)
Repetición semántica a través de:
o
Utilización de sinónimos. “Me instalé en la habitación
que había sido el cuarto de los juegos”.
o
Aparición de antónimos. “Esa no es buena
gente. Es mala como la mala hierba”.
o
Utilización de palabras del mismo campo semántico. “Los demás chicos
vestían de manera corriente, todos con boina e impermeable,
porque llovía, y, por supuesto, nadie se percató de mi chubasquero
inglés”.
o
Uso de hiperónimos.
“Toda la ropa que venden es cara: vestidos, blusas, faldas, jerséis…”.
o
Empleo de hipónimos. “Ya no recuerdo
todo lo que le escribía: cartitas, poemas, canciones, notitas...”.
3.2. Procedimientos gramaticales
A)
Hacen referencia a elementos aparecidos con anterioridad en el texto (anáfora), o a otros que lo harán
posteriormente (catáfora). (Son
repeticiones gramaticales no léxicas).
a)
Pronombres personales: “Algunas gotas de tinta
salpicaron la carta de Adela. La agitó en el aire...”.
b)
Pronombres relativos. “Manolo pone unos
refrescos en la barra y yo miro la tele que hay en una esquina del bar”.
c)
Pronombres demostrativos. “Me encontré con Ana,
Matilde y Juan. Aquella parecía contenta, mientras que este
mostraba un rostro serio y circunspecto”.
d)
Pronombres indefinidos. “Todos habían
realizado el mismo examen, pero algunos parecían salir de un funeral”
e)
Adverbios. “En La Oriental había una mesa que daba a la calle y a
Ibraín le gustaba sentarse allí”.
B)
Elipsis: desaparición de elementos que se sobreentienden. Antonio y Carmen
fueron de vacaciones a París. A ella le encantó. (el viaje, la ciudad…)
C)
Deícticos: elementos lingüísticos (palabras) que señalan realidades que están
fuera del enunciado. (Las anáforas y catáforas señalan elementos que están
dentro del enunciado)
a)
Deixis personal: Señala a
las personas que intervienen en el discurso.
- Pronombres personales: Dime la verdad
- Desinencias verbales: ¿Comerás hoy en casa?
b)
Deixis espacial: sitúa en
los lugares o espacios a las personas y objetos.
- Demostrativos: Este es mejor
- Adverbios de lugar: Déjalo aquí.
c)
Deixis temporal: sitúa a
las personas y los acontecimientos en el tiempo.
-Adverbios: ¿Comerás hoy en casa?
- SN (CCT): Esta tarde no vengo
- Tiempos verbales: Volveré cuanto antes.
3.3 Conectores de discurso
Son
palabras, partículas o locuciones que establecen relaciones lógicas entre
enunciados o enlazan el texto con la situación comunicativa. (Estos últimos son
interjecciones, vocativos, adverbios…)
El texto está bien
cohesionado si aparecen palabras que marcan las relaciones de significado entre
los diversos enunciados. Estas palabras son los conectores:
-adverbios
-conjunciones
-locuciones
conjuntivas.
A) Enlazan el texto
con la situación comunicativa (oral).
Inician, mantienen o
acaban la comunicación.
|
En fin, bueno, pues, entonces, etc.
|
Llaman o interpelan
al oyente.
|
Vocativos, ¡oye!, mira, ¿verdad que?, etc.
|
Cumplen una función
expresiva (interjecciones).
|
¡Ay! ¡Caramba! ¡Maldita sea! ¡Bien!
|
Expresan la opinión
del hablante sobre lo dicho.
|
Lamentablemente, afortunadamente
|
B).
Enlazan los enunciados y partes del texto, y marcan su estructura:
1.- Del discurso: Señalan las partes en las que se organiza la
información del texto.
a)
comienzo: En primer lugar…, Para comenzar…
b)
distribuidores: por una parte, por otra…; En segundo lugar…; En tercer lugar…
(a lo largo del texto)
c)
cierre: Para acabar…; En fin…; Por último…; En conclusión…
2.- De
adición: Y…; además…; también…; incluso…; ni siquiera…; asimismo…; etc.
3.- De contraste u oposición: Por el contrario…; no obstante…; aun
así…; sin embargo…; en cambio…; ahora bien…; en cualquier caso…; si bien es
verdad que…; etc.
4.- Explicativas: O sea…; mejor dicho…; es decir…; en otras palabras…;
esto es…; etc.
5.- De ejemplificación: por ejemplo…; así por ejemplo…; pongamos por
caso…; etc.
6.- De
causalidad, consecuencia, conclusión, finalidad o condición: Entonces…; por
lo tanto…; en efecto…; por consiguiente…; en consecuencia…; así pues…; por
eso…; por lo cual…; a condición de que…; etc.
lunes, 24 de octubre de 2016
LA REGENTA
El ruido, las luces, la algazara, la comida excitante, el vino, el café... el ambiente, todo contribuía a embotar la voluntad, a despertar la pereza y los instintos de voluptuosidad.... Ana se creía próxima a una asfixia moral.... Encontraba a su pesar una delicia intensa en todos aquellos vulgares placeres, en aquella seducción de una cena en un baile, que para los demás era ya goce gastado.... Sentía ella más que todos juntos los efectos de aquella atmósfera envenenada de lascivia romántica y señoril, y ella era la que tenía allí que luchar contra la tentación. Había en todos sus sentidos la irritabilidad y la delicadeza de la piel nueva para el tacto. Todo le llegaba a las entrañas, todo era nuevo para ella. En el bouquet del vino, en el sabor del queso Gruyer, y en las chispas de la champaña, en el reflejo de unos ojos, hasta en el contraste del pelo negro de Ronzal y su frente pálida y morena... en todo encontraba Anita aquella noche belleza, misterioso atractivo, un valor íntimo, una expresión amorosa.... (…)
Álvaro, en cuanto vio a la Regenta en el salón, sintió lo que él llamaba la corazonada. Aquella cara, aquella palidez repentina le dieron a entender que la noche era suya, que había llegado el momento de arriesgar algo. Nunca había desistido de conquistar aquella plaza. (…)
Ana sintió que un pie de don Álvaro rozaba el suyo y a veces lo apretaba. No recordaba en qué momento había empezado aquel contacto; mas cuando puso en él la atención sintió un miedo parecido al del ataque nervioso más violento, pero mezclado con un placer material tan intenso, que no lo recordaba igual en su vida. El miedo, el terror era como el de aquella noche en que vio a Mesía pasar por la calle de la Traslacerca, junto a la verja del parque; pero el placer era nuevo, nuevo en absoluto y tan fuerte, que le ataba como con cadenas de hierro a lo que ella ya estaba juzgando crimen, caída, perdición.
Don Álvaro habló de amor disimuladamente, con una melancolía bonachona, familiar, con una pasión dulce, suave, insinuante.... Recordó mil incidentes sin importancia ostensible que Ana recordaba también. Ella no hablaba pero oía. Los pies también seguían su diálogo; diálogo poético sin duda, a pesar de la piel de becerro, porque la intensidad de la sensación engrandecía la humildad prosaica del contacto.
Cuando Ana tuvo fuerza para separar todo su cuerpo de aquel placer del roce ligero con don Álvaro, otro peligro mayor se presentó en seguida: se oía a lo lejos la música del salón. (…)
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